viernes, 31 de enero de 2025

Se levanto por ella. Por su labradora. Se había puesto encima de él. Notaba ese enorme peso en su tripa y no pudo contener su risa. Su esposa se había ido y ahora era el momento de ella. Su labradora. La apretaba aun la tripa y parecía dormida. Tenía sus ojos mirando los suyos y eso le provocaba una enorme sonrisa. Hizo un suspiro que consiguió que rompiera en una carcajada. No estaba su esposa. No estaba Asli. Solo Aura (su labradora) y él.

Entonces él como cada mañana le cuenta una historia real a ella… a Aura. Había en el cielo le dijo una mujer en su vida más Bella por su grandeza… por su dulzura… por su fortaleza… Era magia… era belleza. Vestía de azul con una túnica blanca que como las monjas cubría su cabeza. Dentro de ella había un barco en una playa desierta. Estaban cogiendo varios hombres en las redes pesca. Seguidme les dijo os haré pescadores de la vida eterna. En el cielo una estrella deja una ráfaga de Él sobre la arena y la mente de él sueña con visiones de otra época. Luce una luz en su pecho que a los pescadores despierta. Anda en la arena y Aura, la labradora contándole la historia despierta. Se acerca a su cara le mordisquea. Sabe que ahora la llevara a dar una vuelta.

La pone la correa y de nuevo con él se enreda. Y sale al mundo de los querubines y de los ángeles. La atmósfera de Cristo se acerca. Hay almas que viajan en forma de estrella. Y la ve de nuevo tan Bella. Va de azul con su túnica de monja blanca y recuerda aquella escena donde en una noche mágica de estrellas en un portal paría con dolor una dulce princesa. Y fue mágica porque en esa noche quedo bendecida su alma y el niño que nació de ella. Convirtiéndose en luz en las tinieblas. 

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