domingo, 22 de junio de 2025

El chico del voleibol

Y así fue como aquella noche él salió del pabellón y ella le siguió. Llovía y hacía frío. Ella le miró y empezó a temblar. Tenía la piel fría cuando acaricio su mano. Él tenía un plumas y se lo quito. Ella vestía con una falda y con un extraño temblor. Él cogió el plumas y la tapo. Ella decía que no se lo quitara con una mirada complice de admiración. Pero él con cariño insistió. Ella pronto entró en calor. Él mostraba su chándal del equipo de voleibol. Club Voleibol ponía detrás y delante un escudo en un lateral al lado del corazón.


Ella se ruborizo. Quería salir con Fred, con el colocador. Había visto sus músculos en el pabellón, le había visto jugar y eso le sorprendió. Para ella era el mejor jugador cuando en el soportal se resguardo. Gracias a él salió una torpe conversación. Sin saber aún cómo su mano agarró. Estaban calientes y las suyas frías pensó. A pesar de que él con su abrigo le arropo. Y así fue como ocurrió. Fue el momento de acompañarla a casa cuando ella rozó su cara y le beso.

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