Era puro musculo golpeado por el viento
un jugador de voleibol entrado en años
que llevaba varios días pensando en ella.
La veía en sueños y eso le aturdía.
Le llenaba su alma de una extraña melancolía.
Escribía poemas a quien le salvo la vida.
Recuerda las tempestades de otros días,
las tormentas que le golpeaban y le removían.
El dolor en su pecho y como todo le aturdía.
Como creía que su vista perdía.
Como la vida le sacudía.
Como caía.
Lo recuerda todo en esta vida.
Estaba solo con la mirada perdida.
Lloraba cuando nadie le veía.
¿Su dolor a quien importaría?
¿Quién del frío le arroparía?
¿Quién le cuidaría?
¿Quién a su compas andaría?
Fueron muy duros aquellos días.
Lo recuerdo y aun me tortura hoy en día.
Vagaba por las calles y por la Comunidad de Madrid me perdía.
Aquella que se compadeció me acompaña hoy en día.
Nostalgia de cuando no dolía,
de cuando no me golpeaba esta vida.
Cuando no me desgastaba el aire que me golpeaba con la brisa.
y ahora queda avanzar con tu dulce mirada y tu sonrisa.
Ir contracorriente contigo Sara, vida mía.
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